14 mayo, 2016

En el 28 aniversario de la masacre: Pueblo de Cayara recordó a sus Mártires

Los familiares de los asesinados hace 28 años campesinos de Cayara, un 14 de mayo de 1988, en su misma población, Cayara y en la vecina localidad de Ccehua, y en días posteriores a muchos testigos, por miembros del Ejército Peruano, rindieron homenaje a sus víctimas.

El día 14 de mayo fueron asesinados 26 personas en Cayara y Ccehua y en los días y meses posteriores hasta diciembre 12 personas más fueron asesinadas por personal del Ejército, por haber presenciado el asesinato de las 26 personas.

El odio y el ensañamiento contra la población de Cayara en base a falsos testimonios y apresuradas informaciones, destruyeron parte de la vida de los residentes de ese hermoso paraje de la provincia de Víctor Fajardo del departamento de Ayacucho, como lo señaló el alcalde de ese distrito, David Ccayo.

En la ceremonia central, en la plaza de Armas de Cayara estuvieron presentes autoridades locales, representantes de diversas instituciones, la congresista electa por Cayara Tania Pariona, la Congresista del Frente Amplio Verónika Mendoza y el representante de APRODEH, Ernesto Ambía.

Fueron momentos muy emotivos, cuando los familiares escucharon, con lágrimas en los ojos, la lectura de los nombres de sus parientes asesinados impunemente, de los cuales hasta la fecha no se sabe dónde están sus restos, así como cuando se colocó la primera piedra para la construcción del Monumento a la Memoria de las víctimas.

La congresista Verónika Mendoza exigió al presidente Humala que apruebe la ley de Búsqueda de Personas Desaparecidas, que desde hace dos años ha sido propuesta en el Congreso y continúa sin ser promulgada.

El representante de Aprodeh, Ernesto Ambía renovó el compromiso de APRODEH para con los familiares de las víctimas y señaló que los esfuerzos de APRODEH continuaran en la dirección de que los familiares y la población de Cayara reciban justicia y reparación, tanto en forma individual como en forma colectiva, una reparación que sea digna y no una limosna, como se pretende aplicar por parte de los organismos del Estado encargados de esa tarea.